jueves, 29 de marzo de 2007

"Tengo una pregunta para usted, señor Presidente"


100 ciudadanos buscan respuestas: 'Tengo una pregunta para usted, señor Presidente'
Todo está listo en TVE para que el público tome la palabra en su cita con el presidente del Gobierno. Cien ciudadanos plantearán sus dudas e inquietudes, sus interrogantes sobre cualquier tema, a Zapatero esta noche y a Rajoy en abril.

Según TVE 2 millones de telespectadores vieron la noche del martes 27 el programa Tengo una pregunta para usted, señor Presidente. Es un programa que se ha tomado prestado de nuestros vecinos los galos y por el cuál se pretende bajar a nuestro Presidente (siempre visto como inaccesible) al mismo nivel del ciudadano a pie. Las preguntas que se realizaron fueron en relación a los problemas que encontramos ahora mismo ahí en la calle, y que lamentablemente muy a menudo quedan en el olvido de nuestros políticos; sobre todo cuando los vemos discutir en el Congreso, donde rara es la ocasión donde no se escucha: "pues está usted mintiendo", "pues el que miente es usted". Que se dejen ya de "dichos", señores políticos, los españoles queremos "hechos"

3 comentarios:

Sweet69 dijo...

He de decir que el programa está muy bien pensado, así los ciudadanos de a pié como podríamos decir tienen la oportunidad de preguntar sus inquietudes al Presidente, la única pega que le pondría yo es que muchas de las preguntas que le hicieron al presidente no las contestó, cambió las palabras pero en realidad no dijo nada. En fin, ya veremos lo que le sacan a Rajoy, pero vamos...

leonardo perez laborde dijo...

Para mi es la misma receta de esta posmodernidad, un reality show de los medios, midiendo la audiencia de la competitividad de los medios, haciendo creer que la gente participa. No es casual que falte un dato revelador un giro en la opinión de 180 grados. El mundo es un espectáculo y el show debe continuar, agotado Gran Hermano se busca un nuevo formato y que mejor que una crisis para apuntalar la audiencia. Yo particularmente no escuche nada revelador por ejemplo una aclaración sincera: señores… ¡las guerras hay que pagarlas! Y la pos- guerra históricamente conlleva una crisis. Se habla de un sistema financiero mundial como un fenómeno natural que escapa al control humano, como un terremoto o huracán imprevisible.¿Quién controla y supervisa la economía? ¿Cómo se puede estafar a esa macro escalas sin que nadie se entere? ¿Quién paga esas estafas? Con este tipo de programas ceda claro que el poder entre comillas, esta para darnos explicaciones simples, que nos conformen y entretengan sin tener que explicar quien decide verdaderamente el rumbo del mundo, quien se beneficia y quienes son. No hablo por Zapatero si no de la política que es la que debería velar por los intereses generales y no salir a disculparse por el vacío de poder que queda demostrado.

leonardo perez laborde dijo...

Para mi es la misma receta de esta posmodernidad, un reality show de los medios, midiendo la audiencia de la competitividad de los medios, haciendo creer que la gente participa. No es casual que falte un dato revelador un giro en la opinión de 180 grados. El mundo es un espectáculo y el show debe continuar, agotado Gran Hermano se busca un nuevo formato y que mejor que una crisis para apuntalar la audiencia. Yo particularmente no escuche nada revelador por ejemplo una aclaración sincera: señores… ¡las guerras hay que pagarlas! Y la pos- guerra históricamente conlleva una crisis. Se habla de un sistema financiero mundial como un fenómeno natural que escapa al control humano, como un terremoto o huracán imprevisible.¿Quién controla y supervisa la economía? ¿Cómo se puede estafar a esa macro escalas sin que nadie se entere? ¿Quién paga esas estafas? Con este tipo de programas ceda claro que el poder entre comillas, esta para darnos explicaciones simples, que nos conformen y entretengan sin tener que explicar quien decide verdaderamente el rumbo del mundo, quien se beneficia y quienes son. No hablo por Zapatero si no de la política que es la que debería velar por los intereses generales y no salir a disculparse por el vacío de poder que queda demostrado.